Por Lucas Guzmán | Foto: Esteban Morales (@emoraleslr)
Por la fecha 9 del Torneo Clausura y con goles de Juana Fonseca, Yamila Rodríguez y Catalina Primo, Talleres venció por 3 a 0 a Belgrano. Fue el primer clásico de la historia de los torneos de Primera A de AFA, jugado en el estadio La Boutique, que lució colmado por unas 9000 hinchas albiazules.
Que Talleres le haya propinado la mayor goleada que haya recibido el clásico rival en los torneos de AFA no fue ni magia ni casualidad sino un guiño para la gestión que se viene haciendo desde hace un tiempo.
Talleres avisó en el Apertura de este mismo año cuando asumió el protagonismo en la cancha de Alberdi. Aquella vez mereció ganarlo. Belgrano festejó el empate y Talleres se fue con la cabeza gacha. “En casa, será otra la historia”, nos dijeron en zona mixta las jugadoras.
En la primera A las cuentas dicen que, de los tres partidos jugados, dos fueron empates (1-1 Apertura 2025 en Alberdi y 0-0 Apertura 2026, también en Alberdi) y el único triunfo lo ostenta la T.
La performance soñada
Desde mi humilde lectura hubo pocos errores; tal vez en otros análisis más profundos y por profesionales calificados hayan existido las típicas “cosas por mejorar”, pero en mi libretita, por lejos, abundaron los vistos buenos que justificaron la goleada.
Si hablamos del desarrollo del juego durante los 90, Talleres fue muy superior. Las creativas, que hacen jugar a las piratas, ni la llegaron a tocar. La Beti Soriano jugó incómoda todo el partido, y la recientemente llegada, la talentosa catamarqueña Polich ni pudo levantar la cabeza.
Las culpables tienen nombre y apellido: Melanie Morán, Agustina Aguilera, Agustina Vargas, Eliana Stabile, Ahelín Piña, Stephanie Tregartten y Romina Núñez fueron imbatibles en los duelos. Doblaron marcas, anticiparon, ganaron por abajo, por arriba, en los cruces, en las faltas inteligentes. El bloque medio de la cancha fue todo azul y blanco.
Fie a su estilo, el Dt Toti iglesias seguro mando sí o sí controlar la pelota y, por ende, el juego, pero no fue con una movilidad desordenada; fue agresiva, pero respetando las posiciones y relevos a rajatabla. A Talleres siempre se lo vio sólido y concentrado. No dejó espacios libres, pudo gestionar la emocionalidad de un clásico y, si bien el partido se abre por pelotas paradas, llegó al área rival por todos los sectores y con variantes.

Foto: Esteban Morales (@emoraleslr)
Jerarquía
A Romi Nuñez se la vio feliz y disfrutando el partido. Parecía que estaba jugando con la camiseta de la selección argentina puesta. Nivel superlativo y siempre pilla para sacarle amarilla a las rivales. Al minuto 8′ PT se dispuso a patear un córner. “¿Juego?, ¿juego?, ¿JUEGO?”, le dijo a línea y, autorizada, le metió un chanfle que fue directo a la cabeza de Juanita Fonseca para poner el primero. Ahí mismo debí sacar la billetera y poner plata. Lo que vi no podía ser gratis, porque lo aprecié en primera fila, justo detrás de ella, en el alambrado. Cine.
Aunque venía de meter con el puntín contra Gimnasia, Juana Fonseca hizo uso de una de sus mejores armas, que es el cabezazo. El grito se escuchó tan fuerte que retumbó por los pasillos de la Boutique. A la decena de fotógrafos les lució el nombre “Fonseca” bien en grande en la espalda y, con los deditos en gancho, formó el típico corazón en dirección a la banda familiar que siempre la acompaña.
El segundo grito parte de otro centro, pero desde la izquierda, allí donde Stabile ya se hizo la casa y compró todos los terrenos colindantes. Yami Rodríguez, segurísima de que las iba a embocar, estuvo agazapada para el remate y, con ese olfato de gol, fue a buscarla pasada y transformó el centro en un meteorito a esa famosa esquina a la que no llegan las arqueras. La gringa salió disparada, hizo un medio topo Gigio y levitó con la frente en alto al cielo para retornar a la tierra y caer a lo Cristiano. Golón que prendió fuego a toda la popular. Recién iban 20 minutos, seguía entrando gente y ganábamos dos a cero.


Foto: Esteban Morales (@emoraleslr)
Todo el equipo fue figura. La Chuna Ruffino atrajo todo lo que pasó por la órbita de sus guantes. Aguilera se calzó el ambo de cirujana y trazó incisiones mortales a cada idea que se le ocurriera, sobre todo a Polich, pero también a Paz y Acevedo en el segundo tiempo. Todas las faltas fueron con una limpieza quirúrgica.
Como dicen en Uruguay, la Colo es “bien de bien“. Sacó un montón de bochas. Y en una del primer tiempo, cuando todos desde la tribuna veíamos el pase atrás para una jugadora de Belgrano que se relamía para el bombazo, apareció Tregartten como impulsada por un resorte, cruzó y rechazó lo que seguro terminaba en un remate de frente al arco.
Cañita Piña se ganó todo el sueldo. No paró de hacer gala de su estado físico y las corrió a todas para no dejarlas jugar; subía, bajaba con las marcas bien de cerquita para atosigarlas y no darles ángulo para ningú tipo de regate.
la “Tota” Vargas es una estilista del fútbol: a cada jugada, incluso a las denominadas rústicas, como en las tantas que fue a trabar al piso, les imprime una estética cuasi renacentista, todo equilibrado y armónico. Dio la pausa justa para que el equipo inhale y exhale la jugada planificada en la semana.
La zurda Stábile hizo mucho daño con los centros, y verla trabar en el piso con la cabeza fue como un homenaje a su familia, que se vino desde Pontevedra y le festejaban todas las jugadas en la platea a unos metros de mi butaca. Que dicha verla jugar.
El mejor partido que le he visto jugar a Melanie Morán en Talleres. Perdí la cuenta de las pelotas que recuperó. Fue muy solidaria, pero soltó su talento para pisarla como recurso cuando tuvo que salir entre dos marcas. Jugo y metió.
De Matadora a Matadora
Evelin Block, la inigualable longilinea defensora de Talleres parte del plantel del ascenso a la b en 2022/23, fue una gran compañera de Cata Primo. En la previa, de las tantísimas cosas o recuerdos que me imagino pudo haber hablado con Cata, le dijo que iba a hacer un gol. Al pasar por la platea, la vi sentada en la primera fila con la camiseta de Primo aferrada en sus manos, algo me frenó y le pedí la foto. Me encanta ver a las históricas de vuelta en las tribunas. Cuando Primo peinó el cabezazo a la red del centro de Vargas, Evelyn salió corriendo como si estuviera jugando, tomó la camiseta y, desde el balcón de la platea, se la ofrendó a una Cata que arrodillada en la cancha estaba exhultante. “Se lo canté”, me dijo a la pasada. Fue un momento mágico y de revancha.

Foto: Esteban Morales (@emoraleslr)
Todos los gritos que le fueron censurados a Cata en los anteriores partidos los soltó en el tercero y definitivo, que selló el clásico. A lo mejor estaba escrito que tenía que ser así. Qué hermoso es el fútbol cuando el deseo se hace realidad, y verla con el rostro iluminado y exuberante de gol fue un éxtasis total.
En el segundo tiempo, las salientes se fueron aplaudidas y las que entraron, como Allende Felix, Mestre, Lola y Ludueña, siguieron el guion hasta en los puntos y comas. Era morder, jugar, volver a morder, jugar y jugar.
Cuando faltaban poco minutos las jugadoras asomaron las cabeza por el banco de suplentes y revolearon las pecheras al son de: “Matador, Matador dale dale Matador… ” que se agitaba por los cuatro sectores del estadio. Silbato final y a colgarse del alambrado.
Jugó la hinchada
El decorado y la gran convocatoria fueron motorizados desde mucho antes. De hace un tiempo las hinchas de Talleres han conformado un espacio denominado “Recibimiento Matadoras”, que articuló con la dirigencia del club y así pudo coordinar todo el recibimiento. La sinergia de todos los sectores llevó a convertir un clásico en una fiesta para la historia del fútbol femenino de Talleres.
Fue un antes y un después para las Matadoras y, si bien nadie sabe adónde nos llevará el camino, estamos seguros de que es el correcto y que no hay techo.


Foto: Esteban Morales (@emoraleslr)
SINTESIS
Talleres (3): 27. Agustina Ruffino; 5. Ahelín Piña, 6. Agustina Aguilera, 21. Stephanie Tregartten, 3. Eliana Stábile; 15. Agustina Vargas, 18. Melani Morán, 7. Romina Núñez; 8. Catalina Primo, 9. Juana Fonseca, 32. Yamila Rodríguez.
Suplentes: 1. Daniela Pontel, 2. Giuliana González, 25. Catalina Dos Reis, 4. Belén Ludueña, 26. Jazmín Allende, 30. Josefina Félix, 16. Lola Hernández, 23. Ignacia Mestre, 19. Azul Ludueña. DT: Leandro Iglesias.
Belgrano (0): 99. Agustina Sánchez; 33. Milagros Vargas, 14. Catalina Roggerone, 21. Sofía Salas, 22. Dalma Mancilla; 5. Victoria Arrietto, 30. Betina Soriano, 11. Ariana Reche; 17. Danna Pesántez, 8. Raquel Polich, 13. Alaides Paz.
Suplentes: 12. Brisa Río, 24. Sofia Sarubba, 25. Nicolle Amaya, 15. Constanza Fulco, 9. Mayra Acevedo, 18. Florencia Ceballos, 28. Jazmín Puñi, 37. Milena Clavel, 31. Florencia Cordero. DT: Mariana Sánchez.
Goles: 8’ PT Juana Fonseca (T), 18’ PT Yamila Rodríguez (T), 10’ ST Catalina Primo (T).
Cambios en Talleres: Josefina Félix por Yamila Rodríguez, Catalina Primo por Azul Ludueña, Melani Morán por Jazmín Allende, Ignacia Mestre por Romina Núñez, Lola Hernández por Juana Fonseca.
Cambios en Belgrano: Nicolle Amaya por Ariana Reche, Mayra Acevedo por Milagros Vargas, Florencia Ceballos por Raquel Polich, Florencia Cordero por Danna Pesántez, Sofía Sarubba por Victoria Arrieto.
Amonestadas: Sofía Salas (B), Eliana Stábile (T), Milagros Vargas (B), Melani Morán (T), Victoria Arrietto (B).
Expulsadas: –
Árbitra: Adriana Álvarez De Olivera.
Amonestadas:
Expulsadas:
Árbitra:


